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Contagios, despidos y abusos en los hospitales públicos de Nicaragua en tiempos de COVID-19

El Gobierno de Nicaragua, controlado por el partido político Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) ha violado los derechos humanos y laborales de las y los trabajadores de la salud de los hospitales públicos en el contexto de la pandemia de Covid-19, de acuerdo a las fuentes consultadas.

Con 107 salubristas muertos hasta el 02 de septiembre de 2020, según registros extraoficiales de organizaciones civiles. El Gobierno sigue sin dar una lista oficial de bajas. A pesar de que el pasado 19 de agosto de 2020, el presidente  Daniel Ortega y líder del partido sandinista, reconoció que han fallecido médicos producto de la pandemia.

Las muertes han sido lo más funesto. Sin embargo, aproximadamente 18 médicos altamente preparados fueron despedidos de forma polémica, por no estar de acuerdo cómo el Gobierno manejaba la situación al inicio de la pandemia.

Médicos, enfermeros, camilleros y otras personas que dan sus servicios en los hospitales públicos de Nicaragua, han sufrido no solo por contagiarse de Covid, sino por soportar abusos y maltratos que vienen de los agentes políticos dentro de los hospitales, según denunciaron en anonimato las fuentes consultadas en el sistema de salud público.

Algunos médicos despedidos y otros enfermeros han querido dar su testimonio en calidad de anonimato sobre cómo han vivido la pandemia dentro de los hospitales públicos donde trabajan. El testimonio de cada uno de los consultados es la evidencia contundente de lo que es un secreto a voces: los trabajadores de hospitales públicos de Nicaragua han sido  y continúan maltratados por el Gobierno a través de personeros del Ministerio de Salud (Minsa).

Los muertos sin rostros

El Observatorio Ciudadano del Covid 19, una iniciativa de profesionales de la salud que lleva un registro no oficial de la cantidad de fallecidos por esta enfermedad, señala que, hasta el 2 de septiembre de 2020, han muerto 107 salubristas, entre médicos, enfermeros, personal de administración y otros relacionados al sistema.

Nadie se explica por qué el Gobierno no ha querido presentar una lista oficial de los trabajadores de la salud que han fallecido, a pesar que Ortega ya reveló que, sí hay fallecidos, aunque solo se refirió a médicos.

Javier Núñez, de la Unidad Médica Nicaragüense, organización gremial opositora, aseguró que el Gobierno desconoce a sus colegas fallecidos al no hacer oficial una lista. “No quieren transmitirlo a la población porque es un hecho lamentable, donde el único responsable de todos estos fallecidos es el Gobierno de Nicaragua”.

El abogado Eugenio Membreño, experto en derecho laboral de Comisión Permanente de Derechos Humanos (CPDH) una de las organizaciones pro derechos humanos de Nicaragua, afirmó que es ilógico que el Gobierno no lleve un registro de los trabajadores de la salud en general y principalmente de los hospitales públicos, que han fallecidos por Covid 19. “Pero no lo dicen y eso es un abuso”, sentenció.

La falta de datos oficiales sobre muertes y contagios en el sector salud ha provocado que los medios de comunicación se aboquen a cifras extraoficiales, mismas que son cuestionadas por los seguidores del Gobierno. De acuerdo con los datos del Observatorio Ciudadano, de los 107 trabajadores de la salud que han fallecidos en todo el país, 48 son médicos, 24 enfermeros y el resto se divide en personal administrativo, odontólogo, laboratorio y otros.

Esos datos no dividen a las víctimas en trabajadores de la salud de hospitales públicos o privados. Tampoco refleja de qué hospital proceden cada uno. De igual forma no reflejan dónde han ocurrido más contagio de salubristas, si en hospitales públicos o privados.

El ejemplo en el caso de Eveling

En la confusión por la falta de datos oficiales y por el temor a la persecución, conseguir el testimonio de un familiar de un trabajador de la salud que murió por Covid 19, es difícil. Para este trabajo fue complicado obtener un testimonio. Incluso, organizaciones como la Unidad Médica Nicaragüense, no pudo contactar a nadie para este fin.

La doctora Martha Bendaña, trabajó en el hospital Roberto Calderón pero fue despedida por demandar protección contra el Covid 19. Afirmó que, entre abril y mayo, 5 trabajadores de este hospital: enfermeros, médicos y asistentes, fallecieron. “Jamás se supo si fue por el virus porque no les hicieron pruebas, pero si tenían síntomas”.

No obstante, pudimos acercarnos a la familia de Eveling, una técnica anestesióloga que falleció en mayo de este año. Ella trabajaba en el Hospital Roberto Calderón, un centro de referencia en Managua. Cuando Eveling murió algunos compañeros de trabajos publicaron mensajes de condolencia en sus redes sociales.

Fuimos donde vivía Eveling, en un barrio céntrico de Managua. Primero nos atendió su mamá, una adulta mayor, que habló unos pocos minutos desde la puerta sin dejarnos pasar. Aseguró que mientras su hija estaba en el hospital enferma, ella y su esposo estaban en cama también enfermos. No especificó de qué.

Su yerno, el esposo de su hija, les daba medicamentos. Tampoco indicó para qué. La señora usó el término “estábamos infectados”. No confirmó ni negó que su hija, ella y su esposo, tuvieron Covid 19. Sin embargo, dijo que la difunta estuvo tan mal que se la llevaron al hospital, y después jamás la volvió a ver. La señora estuvo a punto de llorar.

Posteriormente llamó a su nieta, la hija de Eveling, quien rápidamente respondió que no sabe si su mamá falleció por síntomas relacionados al Covid, porque no tiene un documento que determine que esa fue la causa de muerte.

No obstante, algunos vecinos de esta familia afirmaron que no hubo vela en casa de la salubrista y que su entierro fue inmediato. Muy poco se sabe de las circunstancias en las que murieron los trabajadores de hospitales públicos, sigue siendo un secreto guardado por el gobierno y sus familias.

La doctora Bendaña afirmó que en el hospital Roberto Calderón no se anularon las consultas externas, ni las emergencias, tampoco se cancelaron las cirugías programadas, cuando se confirmó el primer caso de Covid 19.

“La falta de uso de máscaras y otros equipos de protección hizo que el personal se enfermara.  La administración del hospital proporcionó equipos de protección cuando la gente estaba totalmente infectada. Hubo un contagio masivo en el hospital Manolo Morales. Después de abril y mayo, gran parte del personal seguía enfermo”, aseguró Bendaña.

De acuerdo con los datos del Observatorio Ciudadano del Covid 19, en mayo y junio, 87 trabajadores de la salud fallecieron, los meses donde más bajas ha habido.

El último salubrista en fallecer en el Roberto Calderón fue un médico, el 9 de junio de 2020, aseguró la doctora Bendaña. El doctor Núñez, de la Unidad Médica Nicaragüense, dijo que se le recomendó al Gobierno dotar a los trabajadores de la salud de medios de protección porque estarían en la primera línea de contacto con el paciente, sin embargo, hizo lo contrario.

“¿Iban a ver muertos en el sistema de salud? Sí, posiblemente. En todos los países iban a fallecer. Sin embargo, si se han tomado las medidas que se le recomendó en un inicio al Gobierno, la cifras de fallecidos fuese menor”, expresó el médico. 

Mientras el Gobierno no entregó equipo de protección para los trabajadores de los hospitales públicos y los prohibía para no alarmar a la población, por otro lado, promovía eventos multitudinarios en todo el país. Incluso algunos con fines políticos.

Núñez aseguró que el Gobierno actuó de mala fe en contra de los salubristas. La Fundación Nicaragüense para el Desarrollo Económico y Social (Funides) publicó un informe a mediados de agosto de 2020, donde refleja que entre el 18 de marzo y el 9 de agosto, el Gobierno impulsó 919 actividades. En mayo y junio, los meses con más profesionales de la salud fallecidos, hubo en promedio 7 y 6 actividades por día, respectivamente.

El Rostro de los despedidos

De acuerdo con la Unidad Médica Nicaragüense, organización opositora al Gobierno, 18 médicos han hecho público su despido de hospitales estatales.

Marianela Escoto, es una de estos médicos despedidos. Explicó que fue echada del hospital Lenin Fonseca, en Managua, el 9 de junio de este 2020. Por 24 años trabajó en este hospital público. Asoció su despido por haber firmado dos pronunciamientos en donde pedían al gobierno que fuese transparente en el manejo del Covid 19 y además pidieron que se les proveyera de equipamiento de protección.

Ella es la cara de estos médicos despedidos en tiempos de Covid 19. Afirmó que el otro antecedente de maltrato y despido fue durante de la rebelión de abril en 2018, donde hubo centenares de médicos despedidos. “Fueron médicos que en algún momento levantamos la voz o reclamamos por los heridos y que se atendieran a los pacientes”.

Aseguró que se salvó en ese momento, pero no pudo con esta crisis. En la hoja de despido que le entregaron no le mencionaron una causa justificada de despido. “Solo me dijeron que prescindía de mis servicios como anestesióloga y que en recursos humanos me iban a dar mi indemnización”.

Según los datos proporcionados por la Unidad Médica, la mayoría de doctores eran especialistas en áreas como pediatría y oncología, muy escasas en Nicaragua. Gran parte del personal retirado eran de hospitales de Managua, la ciudad con más demanda de atención médica.

Nos confesó que se fue de un hospital donde el médico era doblemente presionado por la pandemia y las autoridades del hospital. Reafirmó lo que muchos aseguraron, el Ministerio de Salud (Minsa) orientó hacerles pruebas de Covid a los pacientes que solo tenían una situación grave o crítica.

“Las orientaciones bajan directamente de la dirección y sub dirección médica hacia los médicos. En el caso que el paciente ingrese a la sala de respiratorio, se le hace una solicitud a la sub directora del hospital para hacer la prueba de PCR en tiempo real. Esta funcionaria a su vez lo eleva al Silais (Sistema Local de Atención Integral en Salud) y allá deciden si se le va a hacer la prueba o no al paciente. Este trámite es un filtro para no hacer la prueba a todo el mundo” reveló Escoto.

Confesó que ante la negativa de hacer pruebas de Covid, los médicos deducían el diagnóstico con pruebas de laboratorio como tomografía, radiografía de tórax y otros. Le preguntamos si hubo la orientación de catalogar los casos sospechosos de Covid 19, como neumonía atípica.

Nos respondió, “sí hubo esa orientación y creo que todavía la siguen cumpliendo”. Explicó que en el hospital Lenin Fonseca, “las pruebas salían indeterminadas, aunque el paciente tuviera la clínica y típica (síntomas) de que es el Covid 19”.

Señaló que cuando se dispararon los pacientes y las muertes por neumonía atípica e insuficiencia respiratoria, “bajó la otra orden del Ministerio de Salud, para la segunda semana de junio, en la que orientaron de forma verbal que le pusieran al paciente la causa de muerte su enfermedad de base. Por ejemplo, si el paciente era diabético, se le pusiera una complicación relacionada a la diabetes o infarto al miocardio”.

¿Qué pasa con los médicos que no cumplían con dicha orientación? Le preguntamos. “Los médicos están obligados a poner esos diagnósticos, no se pueden salir de esos lineamientos”, respondió.

La CPDH está llevando la demanda por reintegro laboral de 12 de los 18 médicos que fueron despedidos. Hasta ahora no tienen denuncias de enfermeros u otro trabajador de hospital público que haya sido despedido.

“Fetsalud no hizo nada”

“Fetsalud no hizo nada”, para demandar protección para los trabajadores de los hospitales, aseguró la doctora Escoto. Este sindicato es acusado de ser flojo con el Gobierno. “Más bien hacían vigilancia, no permitían el uso de equipo de protección personal. Por qué el sindicato de Fetsalud, siendo los que representan a los trabajadores y vela por el respeto de las normativas, por qué no exigieron a la dirección del hospital que les proveyera equipos de protección. Fetsalud jugó un papel de cómplice obstructivo”.

La doctora Escoto explicó que Fetsalud es el único sindicato de trabajadores de la salud que quedó en los hospitales públicos de Nicaragua. “El resto los desmantelaron. Por ejemplo, yo pertenecí al Sindicato Médico Pro salario, que se fundó en 1997, pero cuando llegó el gobierno sandinista en el 2007, empezaron a socavar a los sindicatos que no comulgaban con el partido rojo y negro”.

Por su parte, un enfermero del hospital Lenin Fonseca aseguró, bajo anonimato, que Fetsalud no ha jugado ningún rol en la pandemia, sino, solo en la política. “Porque si hubiese sido beligerante con la pandemia, todo mundo estuviera con su equipo de protección. Fetsalud nunca exigió medidas de protección, en ningún hospital, no solo en el Lenin Fonseca”, aseveró.

El infierno dentro de los hospitales

Hablamos con dos trabajadores de hospitales públicos de Managua, que no son médicos, acerca del ambiente que se vive en tiempos de Covid. Uno de ellos es un enfermero opositor del hospital Lenin Fonseca y el otro es un funcionario administrativo del hospital Alemán Nicaragüense que se declaró neutral. Ambos hablaron bajo anonimato para no ser despedidos.

El enfermero afirmó que, al inicio de la pandemia en marzo, el ambiente era de muerte y de mucha incertidumbre en los pasillos. “Las autoridades del hospital siempre estaban encima de uno y preguntaban por qué andaba mascarillas, qué por qué anda esos medios si no había nada (Covid). Yo les decía, yo me estoy protegiendo, eso no es problema de ustedes”.

Fotografía en el interior de la sala de un hospital público

El temor era latente porque atendían a pacientes sin protección, afirmó el enfermero. Sumado a eso, los fiscales, funcionarios que se encargan de velar por el orden dentro de los hospitales, siempre estaban encima del personal, aseguró el salubrista, quien acusa a estos trabajadores de ser agentes políticos de Fetsalud (Federación de Trabajadores de la Salud) un sindicato controlado por el FSLN.

“Cuando vieron que el personal estaba cayendo como moscas, se dieron medios de protección. Ahora andan detrás y nos dicen por qué andamos sin mascarillas”, afirmó el enfermero, quien añadió que incluso algunos de sus compañeros estuvieron con síntomas de Covid, y posteriormente pidieron vacaciones y no se las dieron, por lo que tuvieron que renunciar”.

Este trabajador afirmó que, a raíz del inicio de la crisis política en 2018, la persecución política es constante y todo el que se queje de las acciones del Gobierno puede ser despedido. “Algo bueno que haría el Gobierno es que dejara de presionar a los trabajadores de la salud porque verdaderamente el trabajo es muy duro y una manera para recompensar es estar en armonía, sin amenazas y persecuciones por asuntos políticos”.

Por su parte, el funcionario administrativo del hospital Alemán Nicaragüense, reveló que, al inicio de la pandemia en este centro, solo el personal que iba a estar atendiendo los posibles casos recibió equipo de protección.

“Ya había un equipo preparado en el hospital”, aseguró.  Cuando llegó el primer paciente con síntomas de Covid en marzo, la atención siguió igual en el hospital. Afirmó que la dirección del hospital estaba confiada porque a los pacientes con sospecha de la enfermedad, se atendieron en otro sitio. También hubo reuniones donde a todo el personal del hospital le brindaron información sobre cómo ponerse las batas y las mascarillas, mencionó.

Confirmó que, en su hospital, al menos, no se prohibió el uso de mascarillas. “No era prohibido. El que quisiera andar su mascarilla, se la ponía. Hubo gente que se puso su mascarilla y le decían que no actuaran alarmados. Había gente que hablaba de más”. Sin embargo, “por parte del Ministerio (de Salud) no se les daba mascarillas”, resaltó.

Después se confirmó la transmisión comunitaria del coronavirus y empezaron a dar y pedir que todos usaran mascarillas, afirmó el funcionario. “Los trabajadores infectados aparecieron cuando la situación se volvió un caos, para el mes de mayo. Claro que hubo gente infectada, pero no te puedo decir la cantidad exacta”, aseveró.

Relató que muchos trabajadores se fueron de reposo por presentar hasta gripe. “Eso afectó porque se recargó el personal que estaba de turno. La gente que estuvo al frente dio la talla. Nunca se superó la capacidad del hospital”, afirmó.

El funcionario precisó que, durante mayo, cuando ocurrió el pico más alto de contagio, el cansancio era mucho. Le preguntamos que cuántos pacientes ingresaban al día durante ese mes, y respondió que “había ingresos de 20 a 30 pacientes, a veces más. Eso se mantuvo durante casi todo mayo, pero ya después vino bajando”.

¿Qué incentivos tuvieron después de esa gran cantidad de trabajo entre abril y mayo? Le preguntamos. “Felicitaciones a todo el personal en general”, fue su respuesta.

¿Crees que eso es suficiente por el trabajo que ustedes hicieron? Le cuestionamos. “¿Qué incentivo podemos recibir? Nuestro trabajo es de servicio. No es de venta o cosa así”, argumentó. Le dijimos que en otros países los trabajadores de la salud recibieron un bono. A lo que él respondió, “no creo que el país esté para eso”.

Fotografía en un hospital público de Managua

Finalmente le preguntamos sobre las supuestas renuncias masivas que hubo en este hospital. “Francamente, supe que la mayoría fueron médicos y enfermeras. Pero no supe quiénes eran. Solo conocí a tres. De lo que sí estoy seguro es que hubo ingreso de nuevos trabajadores, la cantidad exacta no la sé, pero fueron muchos, aproximadamente más de 30. Para que entrara esa cantidad tuvo que haber salido esa cantidad”, explicó. 

Reportaje de los periodistas MGC y NR

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