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Crisis sociopolítica obliga a jóvenes a emigrar

Desde adolescente Ángel (nombre seudónimo, por seguridad), ingresó a la Juventud Sandinista (JS), siguiendo los ideales revolucionarios de su familia y por 10 años con orgullo participó en diferentes actividades culturales, actos de solidaridad con Cuba, Venezuela, jornada de reforestación y otras, sin embargo, la respuesta violenta del gobierno a los manifestantes en los meses de abril  a junio del 2018,  lo hizo cambiar de opinión.

Ángel narró que el 19 de abril salía de su trabajo, al que había ingresado recientemente, cuando se encontró con una manifestación pacífica contra las reformas al Seguro Social en carretera a Masaya y aunque era militante sandinista no se sintió molesto por el reclamo hacia el gobierno,  siguió caminando en la misma dirección de la marcha,  pero luego se encontró a un grupo de civiles en camionetas, acompañados de la policía, quienes los comenzaron a golpear y a insultar, lo tiraron al suelo y aunque se identificó como JS, lo siguieron agrediendo.

Desde ese momento Ángel decidió renunciar a la JS, además ya venía arrastrando descontento por la forma en que son tratados en esa agrupación política, donde no hay momento para debate, es una comunicación cerrada dijo  Ángel, quien recuerda que no se fue solo, aproximadamente unos 20 jóvenes en ese momento se retiraron de la JS, por estar en desacuerdo en la forma en que el gobierno estaba respondiendo a las protestas.

A raíz de la renuncia a la militancia en la JS comenzó a ser asediado, “fui víctima de una campaña de desprestigio en redes sociales me llamaban vende patria, traidor, etc. Por lo que tuve que cerrar todas mis redes sociales, por miedo a que le hicieran daño a un miembro de mi familia”, narró Ángel.

Al agudizarse las amenazas y al ver como el gobierno seguía respondiendo contra los jóvenes que protestaban pacíficamente, Ángel tuvo que irse del país por temor a su vida, “recibí amenazas directas y tuve que venirme a Costa Rica, aquí los ticos fueron muy amables al recibirnos” , añadió el joven en entrevista telefónica con Radio Universidad.

Más jóvenes nicaragüenses huyen del país

En agosto de 2018, diariamente mil nicaragüenses estaban solicitando visa para viajar a Costa Rica / Carlos Arce Radio Universidad

Al igual que Ángel, muchos jóvenes y familias enteras nicaragüenses han tenido que emigrar a distintos países, el más cercano y el primero en abrir sus puertas en medio de la crisis fue Costa Rica, allí  llegó Elena, su mamá y su hermana.

Elena (seudónimo) narró que su casa era esquinera y tenía una buena posición en un barrio de Managua, casi a una cuadra había una barricada y una madrugada del 21 de mayo del 2018, llegaron un grupo de civiles encapuchados y armados a decirles que abrieran la puerta porque desde allí comenzarían a dispersar a los jóvenes que estaban en la barricada.

La mamá de Elena con mucho miedo, les dijo que no, por temor que le hicieran daño a ella y a sus dos hijas, además porque no quería ser cómplice de ningún tipo de violencia. Afortunadamente los encapuchados se retiraron del lugar, contó Elena.

Esa situación también obligó a Elena y su familia a emigrar “nos venimos por miedo, aunque aquí la situación está difícil también, he buscado trabajo, pero casi no hay y siempre te piden residencia, permiso de trabajo o carné de refugiado”, narró.

Se estima que aproximadamente más de 215 mil personas han perdido su empleo en Nicaragua, según un reporte de trabajo, sobre el “Impacto Económico de los Conflictos Sociales en Nicaragua para 2018”, actualizado al mes de junio, y la cantidad ha ido en ascenso a medida que avanza el tiempo, según denuncias de los sindicatos independientes.

La migración se ha expandido entre abril y agosto

La migración, también se ha extendido hacia España, Estados Unidos, Panamá, El Salvador, Honduras y Guatemala / Carlos Arce Radio Universidad.

La crisis política de Nicaragua obligó entre finales de abril y mediados de agosto de 2018 que al menos 30  mil nicaragüenses solicitaran refugio en Costa Rica, según dijo a medios internacionales la vicepresidenta de ese país, Epsy Cambell.

En agosto de 2018, en donde según el gobierno nicaragüense el país estaba regresando a la normalidad, sin embargo, diariamente mil nicaragüenses estaban solicitando visa para viajar a Costa Rica, de los cuales 650 corresponden a Managua y 350 en el consulado costarricense ubicado en Chinandega, según datos del consulado costarricense en Managua.

La migración, también se ha extendido hacia España, Estados Unidos, Panamá, El Salvador, Honduras y Guatemala, según reporta Marling Sierra, directiva  de la Red Nicaragüense de la Sociedad Civil para las Migraciones.

Sin duda alguna, la migración forzada es toda una fuga laboral,  porque la mayoría de migrantes son jóvenes que huyen de la crisis política que vive el país, reiteró Sierra.

La esperanza de los nicaragüenses sigue siendo la reanudación del diálogo y la búsqueda de una salida pacífica a la crisis,  para evitar la migración forzada por razones ideológicas o por la difícil situación económica que enfrenta el país, lo han reiterado también, organismos internacionales de derechos humanos y los obispos de la iglesia católica en Nicaragua, a pesar de que el gobierno mantiene una posición de negar y cuestionar los informes de los organismos de derechos humanos y hasta mediados de octubre de 2018 no daba respuesta a la demanda de retomar el diálogo nacional.

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