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Fanatismo político podría generar división y violencia entre la población

Si siente que piensa diferente a los demás por no tener afinidad al mismo partido y su corazón se exalta al discutir por temas políticos, al punto de volverlo agresivo o agresiva, cuidado, es momento de reflexionar, usted puede ser un fanático o fanática, según nos explica una experta.

Actualmente en Nicaragua el fanatismo político es causa de titulares en los medios de comunicación, donde simpatizantes de líderes gubernamentales y opositores, expresan a través de las redes sociales y diferentes espacios, la división entre ciudadanos nicaragüenses con enfrentamientos, disputas, amenazas y muerte, por solo el hecho de no compartir las mismas ideas políticas o partidarias.

Para la psicóloga  Dinorah Medrano, el fanatismo es una conducta que adopta una persona ante una práctica, una creencia o una ideología, donde el individuo cree que su posición es la mejor.

El fanatismo se instaura como una práctica negativa cuando impones tu criterio sobre otro, sin respetar el pensamiento, la idea o percepción de otra persona”, indicó la especialista.

El fanatismo político al extremo podría llevar a la perdida de vidas humanas/ Foto: Cortesía.

El fanatismo político también afecta las relaciones interpersonales en la sociedad, causando separaciones entre las parejas, la familia, amigos y compañeros de trabajo. “La esencia del ser humano no es el rencor, ni la revancha, es la comprensión, la solidaridad y el respeto”, señala la psicóloga Dinorah Medrano.

Según el especialista en Comunicación, Guillermo Cortés, Nicaragua se encuentra en un Estado fallido, donde existen procedimientos manipulados severamente desde las raíces populistas,  las cuales  desacreditan  o manchan la imagen de otra persona por pensar o actuar diferente.  

En Nicaragua se está realizando un trabajo muy fuerte en fidelización de bases, realizando campañas contra personas que piensan diferente que ellos. Sin duda, en el país el fanatismo político es peligroso”, indicó Cortés.

El fanatismo político al extremo podría llevar a la pérdida de vidas humanas /  Foto: Cortesía

El Poder de la palabra

Para Cortés, los principales promotores del fanatismo político son los líderes estatales, convenciendo a sus simpatizantes que su ideología es la mejor, para lograrlo se basan en la polémica, la deslegitimación, engaños y frases falsas que logran identificar y dar respuestas a las necesidades del pueblo.

La Vicepresidenta de la república, Rosario Murillo, en sus discursos en los medios oficialistas, ha mencionado una serie de adjetivos negativos contra manifestantes como: “minúsculos”, “golpistas”, “vandálicos”, “asesinos”, “terroristas”, “perros rabiosos”, “satánicos” entre otros, los cuales crean un sentimiento de rechazo entre las personas que piensan distinto, pero a la vez se oficializa la filosofía de los fanáticos del partido,  retransmitiendo este concepto en agresión, es decir que los discursos llevan a creer a los simpatizantes que los manifestantes son enemigos que se deben destruir, detalla Cortés.

La promoción del fanatismo político “no es espontáneo, proviene de una estrategia bien estructurada del sistema, que ha inventado una narrativa fantástica para justificar sus acciones injustificables como represión, violaciones, torturas, secuestros, condenas, y lo peor centenares de muertos”, enfatiza Guillermo Cortés.

El fanatismo político es grave

Las redes sociales han sido el medio más utilizado por la población nicaragüense para realizar denuncias públicas ante cualquier evento, sin embargo, también son el escenario de una serie incontable de comentarios negativos y hasta amenazas de muerte por parte de simpatizantes del partido de gobierno. “Es lamentable, como personas militantes de un partido caen en esa situación que no abona a nada, en este momento necesitamos tener la cabeza fría y pensar en buscar una solución que impida una guerra”, señaló el especialista en comunicación.

Por su parte, Dinorah Medrano, resalta que estas acciones traen grandes consecuencias desde la agresión física, psicológica, la discriminación, el rechazo social, hasta la muerte por no aceptar los pensamientos de los demás.

“Debemos aprender a respetarnos, aceptar que somos diferentes, el no estar de acuerdo no nos autoriza agredirnos, amenazarnos o a quitarnos la vida”, concluyó  Medrano.

Lesther Alemán, líder estudiantil del movimiento 19 de abril, expresa su descontento con el gobierno / Foto: Cortesía.

Uno de los casos más fuertes y virales es el del joven Lesther Alemán, dirigente estudiantil universitario, quien ha manifestado públicamente su desacuerdo con la ideología del gobierno desde que iniciaron las protestas antigubernamentales. El joven ha sido víctima de ciberbullying, simpatizantes del gobierno han lanzado una fuerte campaña de odio y desprestigio hacia él,  hasta el punto de amenazarlo de muerte. Esto obligó a Lesther a salir del país.

Otro caso, es el de Carlos Valle, quien por defender los pensamientos de su hija Elsa Valle, fue detenido, ella también estuvo presa, sin embargo, fue liberada recientemente, no así su padre, pues participar en las marchas cívicas le costó su libertad.

Muchas personas víctimas de campañas denigratorias producto del fanatismo político, han tenido que dejar a sus familias y emigrar a países vecinos, “esta campaña bien montada ha permitido que muchos nicaragüenses se vayan del país porque permanecer aquí puede significar la muerte”, afirmó el analista Cortés.

Sin duda, el fanatismo político puede llegar a causar daños graves a nivel personal, familiar, local y hasta mundial.  “El fanatismo es promovido por figuras públicas que controlan las bases y estructuras del Estado, los medios de comunicación e inclusive instituciones, cuyo único objetivo elemental, son los intereses personales, partidarios y no colectivos e igualitario, como lo mandan los marcos jurídicos y legales de una nación” indica el especialista en comunicación.

Por tal motivo, organizaciones defensoras de derechos humanos, críticos y especialistas, demandan la importancia de promulgar, reforzar y respetar los valores ciudadanos, cívicos y éticos, tarea que según ellos, debe ser liderada por instituciones educativas con un gran compromiso comunitario, por organizaciones de la sociedad civil y por líderes gubernamentales,  quienes son las bases para incidir en un cambio social y cultural y convertirse en promotores de la tolerancia y la paz.

Por su parte, el especialista en comunicación Cortés, señala que “toda persona tiene derecho a expresar sus puntos de vistas y a ser respetado, aunque no nos guste”.

Argumentos, que son respaldados por la Constitución Política de Nicaragua en el Arto. 30: “Los nicaragüenses tienen derecho a expresar libremente su pensamiento en público o en privado, individual o colectivamente, en forma oral, escrita o por cualquier otro medio”.

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