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El hogar ya no es dulce, es peligroso

En el país es más frecuente encontrar en las noticias mujeres pierden la vida de mano de sus parejas 

Por Martha Pereira 

El estudiante Jorge Alberto Gómez, vivió el dolor de perder a alguien a causa de un femicidio.
“Fue en el año 2017, era joven, profesora de gimnasia. Dos años mayor que yo, época en la que practicaba la gimnasia. Fue parte de nuestro grupo de amigos, fuera del colegio y salíamos con el resto de chavalos a divertirnos” relató Jorge. 

Agobiado por el suceso recordó, que “Ella tenía una pareja y dos hijos con esta persona. Estaba separada de él. Luego, estuvo saliendo con un muchacho, nos lo contaba y hasta lo llegamos a conocer. Al parecer, su expareja se enteró que estaba saliendo con otra persona y eso no le gustó mucho”.

“Vivía con sus padres y sus dos hijos, un día que ella estaba en su casa, su expareja llegó de la nada y comenzaron a discutir. Supongo que tuvieron la típica discusión de un hombre con celos, la cuestión es que después del pleito verbal, el hombre sacó un cuchillo y la apuñaló varias veces, después salieron los vecinos, su papá, su mamá y su hermano, para buscar cómo ayudarla, pero lamentablemente las puñaladas fueron muy graves, la ambulancia tardó, ella perdió mucha sangre y se desmayó. En el camino al hospital en la ambulancia fue que ella falleció”. 

“Nos enteramos a través de un amigo de todo lo sucedido, nos quedamos en shock y no teníamos palabras, solo nos quedó llorar. Lamentablemente no hubo justicia de la forma legal contra el hombre, fue una justicia “divina”, el hombre murió ese mismo día, después de que el hombre la apuñaló salió su hermano a defenderla y lo amarró para que no se escapara, el hombre comenzó a sentirse mal y comenzó a sacar espuma de la boca. Un par de días después lo llevaron a medicina legal y el dictamen fue que él se había tomado una pastilla que le ocasionó la muerte. Al hermano de la muchacha, lo habían metido preso, porque se creía que él lo había matado, ya después se supo que el asesino se quitó la vida después de cometer el crimen”.

La historia que relató Jorge sobre el asesinato de su amiga, apareció el 25 de julio de 2017, en el diario La Prensa con el título: “Estranguló al femicida que asesinó a su hermana y fiscalía dice que fue en legítima defensa”, con más detalles sobre el caso de Lucero Montoya.

Asesinato, homicidio y femicidio 

Según,  jurista Angélica María Baca, ante la ley un femicidio;  “Está contemplado como el asesinato a una mujer que tiene un grado de afinidad con el sujeto por ejemplo, puede verse del esposo, el novio, el amante, el enamorado”.

Baca, explicó la diferencia entre un homicidio y asesinato: “El homicidio nosotros lo catalogamos como una muerte no premeditada, o sea que el sujeto no estaba preparado, no lo había premeditado, programado o planeado. El asesinato si es planeado, el sujeto planea la manera en cómo lo va a hacer, que armas va a utilizar, el lugar en que lo va a hacer, estudia a su víctima, sus costumbres, los lugares donde frecuenta, mejor dicho, hace un croquis de la vida de la víctima para cometer el asesinato”.

En el asesinato, “Existe el asesinato simple y el asesinato atroz. Se considera asesinato atroz cuando la persona no solamente mata, sino que descuartiza, quema o fracciona el cuerpo, el asesinato atroz también puede ser cuando se utiliza un arma más de tres veces, o sea que le da tres o más balazos a la víctima”, dijo la abogada.

Femicidios seguidos de asesinato y parricidio.

“Yo trabajo para el juzgado de violencia contra la mujer, lamentablemente en este año ya hemos tenido casos de femicidios. Nosotros creemos que la mujer tiene derecho de vivir una vida digna, libre de violencia y acoso, por ello se creó la Ley 779 en junio del año 2012” señaló la especialista en el tema.

En su carrera de abogada, Baca vivió el caso de un femicidio seguido de asesinato, una muchacha de la edad de 15 años fue asesinada por su pareja de 22 años, junto con su amigo de 27 años. Ambos sujetos llevaron a la víctima a la orilla de la playa, el esposo le llenó la boca de arena para asfixiarla mientras el otro sujeto le dio estocadas en el cuerpo. El esposo fue acusado por femicidio y el compañero por asesinato.

En San Pedro del Norte también se registró un femicidio seguido de un parricidio. Un señor mató a su esposa, ella estaba tendiendo la ropa con su hijo en brazos, el sujeto llegó por la parte de atrás y comenzó a darle machetazos en la cabeza a ella y al pequeño, entró su otro hijo para intentar ayudarla y el niño recibió machetazos de parte del padre causandoles la muerte a los tres. Este hombre no ha sido encarcelado, ejemplos que compartió la abogada. 

Angélica Baca, también agregó que, “No tenemos un poder judicial perfecto, no somos jueces, secretarios, legisladores o tramitadores perfectos, pero si queremos ayudar a la mujer y a los grupos vulnerables tengan derechos y su voz sea escuchada”.

El Artículo 23 de la Constitución Política de Nicaragua, establece: “El derecho a la vida es inviolable e inherente a la persona humana”. Por ello, es inconcebible que vidas como la de  Lucero Montoya sean arrebatadas.

SIDE BAR

Ley 779

La ley 779 en su primer artículo establece lo siguiente:

Artículo 1 de la ley 779 objeto de la ley: la presente ley tiene por objeto actuar contra la violencia que se ejerce hacia las mujeres, con el propósito de proteger los derechos humanos de las mujeres y garantizar una vida libre de violencia, que favorezca a su desarrollo y bienestar conforme a los principios de igualdad y no discriminación; establecer medidas de protección integral para prevenir, sancionar y radicar la violencia y prestar asistencia a las mujeres victimas de la violencia, impulsando cambio en los patrones socioculturales y patriarcales que sostienen las relaciones de poder. 

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