Radio Universidad Online

Fortunatus Kwachukwu, relevado como nuncio un Nicaragua y enviado a las Antillas

Por: Israel González Espinoza (*)

Golpe de timón en la Iglesia nicaragüense. Fortunatus Nwachukwu, hasta este 4 de noviembre nuncio apostólico (embajador) de la Santa Sede en Managua fue relevado por el Papa Francisco, asignándole la nueva tarea de ser su representante en los países que conforman las Antillas Menores.

Fuentes eclesiásticas en Managua -que pidieron el anonimato-, confirmaron la noticia y aseguraron que el nuncio Kwachukwu seguirá en funciones hasta el mes de enero de 2018.

Cabe señalar que, desde hace un mes, el nuncio apostólico Kwachukwu se encontraba en Roma de vacaciones; sin embargo, desde mediados de septiembre se empezó a especular fuertemente en ámbitos eclesiásticos y periodísticos que iba a ser relevado como representante del Vaticano en Nicaragua.

La partida de Kwachukwu sucede un mes y medio después del encuentro de los obispos de Nicaragua con el Papa Francisco en el Vaticano, con ocasión de la visita “ad límina” que realizaron la semana del 11 al 16 de septiembre.

Según un comunicado difundido por el Episcopado nacional días después del encuentro con el máximo lider de la Iglesia católica, y el testimonio del obispo auxiliar de Managua Silvio Baez Ortega, el Papa les habría externado a los obispos que “conoce la situación política y social” que vive la nación y le pidió a la Conferencia Episcopal de Nicaragua (CEN) acompañar al pueblo nicaragüense en las situaciones de injusticia social, ilegalidad y corrupción que puedan suceder en el país.

De acuerdo con la emisora oficial del Vaticano, Kwachukwu fue asignado para representar los intereses diplomáticos de la ciudad-estado pontificio en Trinidad y Tobago, Antigua y Barbuda, Barbados, Jamaica, San Cristobal y Nieves, San Vicente y las Granadinas, Guyana y delegado apostólico para las Antillas.

El Contexto

Fortunatus Kwachukwu, nacido en Nigeria en mayo de 1960 fue nombrado embajador de la Santa Sede para Nicaragua a finales del año 2012 por el hoy Papa emérito Benedicto XVI. Hasta ese momento, era jefe del área de protocolo de la Santa Sede.

Tras su ordenación episcopal en enero de 2013 -requisito indispensable en la carrera diplomática vaticana para poder ser nuncio apostólico-, y a la que asistió el entonces secretario del Episcopado, Silvio Baez; aterrizó en Managua en febrero de ese año dónde vivió la agitación de la renuncia del Papa Benedicto y el ascenso al trono de Pedro por parte del jesuita argentino Jorge Mario Bergoglio.

Según una entrevista realizada en junio de 2017 por el diario “La Prensa”; el nuncio aseguró: “Después de estar cinco años de ser jefe de Protocolo, nombrarme nuncio apostólico con el nivel de arzobispo para mí ha sido una alegría”.

Sin embargo, en dicha entrevista confirma que no todos en su antiguo entorno del Vaticano consideraron que su envío a Nicaragua era una promoción, sino más bien un “castigo”, según afirma que le dijo un amigo periodista suyo, especializado en coberturas de la Santa Sede.

A su llegada al país, Fortunatus Kwachukwu tenía frente a sí un Episcopado sólidamente unido y con una actitud de confrontación a la deriva totalitaria que venía mostrando tras las elecciones municipales de 2008 el gobierno del presidente Daniel Ortega. El actuar y pronunciamiento de los obispos era apoyado por el entonces nuncio apostólico Josef Henry Nowasky, de ascendencia polaca -igual que Juan Pablo II-.

Desde su llegada a Managua, Kwachukwu se esforzó por tener las mejores relaciones con el gobierno de Ortega; al punto que tuvo entrevistas exclusivas en medios propiedad de la familia presidencial y se le pudo ver tanto en la inauguración del tercer mandato consecutivo del gobernante cuando el resto de los obispos de la CEN se ausentó del acto.

También se le pudo ver dándole “consejos” a Fidel Moreno, secretario de la comuna capitalina cuando estaba en construcción el museo de Juan Pablo II, ubicado en el Malecón de Managua.

A lo interno de la Iglesia, Fortunatus Nwachukwu es visto como un factor decisivo de división entre los obispos de Nicaragua, quién ha utilizado la persuasión para acercar a ciertos jerarcas católicos -sobre todo de la línea más conservadora y ambigua en sus declaraciones sobre la realidad nacional-, al gobierno de Ortega.

¿Habrá repercusiones tras su salida?

La partida de Kwachukwu abre un periodo de incertidumbre en la Iglesia nicaragüense, comenzando por el nombre del obispo que lo relevará y si el sucesor continuará una línea abiertamente favorable al gobierno.

Los pendientes que deja el nuncio nigeriano van desde el envío de la terna a Roma para la elección de un nuevo obispo en León, así como la creación de las nuevas dos nuevas Diócesis en la Costa Caribe con los respectivos nombramientos episcopales que terminaría de conformar un nuevo mapa dentro del tablero eclesiástico nacional.

También está por verse si en la próxima reunión de los obispos a mediados de noviembre habrá alguna repercusión tras la confirmación de la salida de Kwachukwu, ya que se elegirán a un nuevo presidente, vicepresidente y secretario/vocero de la CEN y se rotarán los obispos en las distintas comisiones que conforman el Episcopado.

Desde ya suena fuerte un tándem compuesto por Rolando Alvarez y Silvio Baez, -postulados como presidente y secretario de la CEN, respectivamente-, que contaría con el apoyo de Roma para concretar las reformas que el Papa Francisco desea en la Iglesia, incluida la de Nicaragua: Una Iglesia más cercana a los pobres y que apueste por los derechos humanos, y menos cercana al poder.

(*) Periodista nicaragüense. Corresponsal de la agencia de noticias ReligionDigital.com de España en Nicaragua. Y colaborador en Radio Universidad. Twitter: @israeldej94

Deja un comentario