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Urgen alimentos y agua potable las personas afectadas por Eta

A una semana del paso del huracán Eta que afectó principalmente la Costa Caribe Norte de Nicaragua, una de las regiones más empobrecidas del país, sus habitantes siguen esperando principalmente alimentos y agua potable, de acuerdo a reportes de líderes locales.

Otros problemas que enfrentan los damnificados además de haber perdido sus casas, son la falta de energía eléctrica y los caminos dañados que dificultan aún más que la ayuda del gobierno o de la sociedad civil pueda llegar a la zona.

En las comunidades indígenas Mayagna, la situación es crítica en sus 75 comunidades, explicó un dirigente comunitario, quien lamentó que las autoridades no les avisaron a tiempo sobre la llegada del huracán.

El líder Mayagna también  denunció que las autoridades los han amenazado con detenerlos si ellos solicitan cooperación para sus comunidades, violentándoles el derecho a la solidaridad a estas personas.

Palabras de líder Mayagna

El gobierno presentó el lunes 09 de noviembre un informe preliminar en el que calculan en 172 millones de dólares los daños materiales causados por el huracán, principalmente en viviendas y en infraestructura.

De acuerdo al informe gubernamental publicado en medios oficialistas, las necesidades de restauración y reparación inmediata ascienden a 34 millones 400 mil dólares.

Según el informe, el huracán que entró a Nicaragua con vientos arriba de 200 kilómetros por hora, afectó a  dos millones de personas a nivel nacional.

Agrega que “los daños se centraron en infraestructura social, líneas vitales y pesca artesanal: quedan 1,890 viviendas destruidas; 8,030 viviendas con daños parciales; se dañaron 16 unidades de salud, entre ellos parcialmente el Hospital Regional Nuevo Amanecer en Bilwi; 45 centros educativos, la planta de tratamiento de agua potable y suministros en Bilwi; 66 puentes, 901 km de caminos, edificios públicos, estadios, polideportivos, parques; el muelle de Puerto Cabezas de servicio internacional; 49,273 viviendas sufrieron interrupción de energía eléctrica; se dañaron 2 plantas procesadoras y 10 centros de acopio de mariscos, 12 embarcaciones y 38 pangas, nasas de pesca artesanal, así como, un 24.39 por ciento del total del Sistema Nacional de áreas protegidas, la cobertura boscosa de árboles forestales y frutales”.

Ante estos daños y el llamado que hizo el gobierno a la cooperación internacional, algunos países ya se han solidarizado, el gobierno de los Estados Unidos aprobó un monto de 100 mil dólares para atención inmediata a las comunidades afectadas, la cual se distribuirá a través de las agencias de las Naciones Unidas presentes en Nicaragua.

También el gobierno de Taiwán aprobó un monto de 200 mil dólares que le fue entregada al gobierno por medio del Sistema Nacional de Atención y Mitigación a Desastres SINAPRED.

El director del SINAPRED, Guillermo González, agradeció el apoyo de Taiwán y dijo que el Eta ha sido uno de los huracanes con mayor afectación en Nicaragua en los últimos años.

Las comunidades del Caribe Norte son vulnerables a estos fenómenos debido a que se encuentran muy cerca de los ríos y por sus condiciones de pobreza cuentan con escasa infraestructura.

Para el ambientalista Centro Humboldt que realizó un informe técnico sobre las precipitaciones  ocasionados por Eta, indican que la zona más afectada por las lluvias fueron el Caribe Norte, solo en 4 días se registraron de 250  a 300 milímetros de lluvia, lo cual es demasiada cantidad de agua para esta zona.

Este acumulado de lluvia provocó que se rebalsaron los ríos y hubo saturación de suelos, así como daños en cultivos, explicó  el oficial de cambio climático del Centro Humboldt, Mario Montoya.

Declaraciones de Mario Montoya

En tanto las lluvias continúan en el país, y las necesidades aumentan, según una nota de prensa del ejército, el lunes 09 de noviembre fueron evacuadas 409 personas de 5 comunidades que estaban en riesgo de inundaciones  en el municipio de Waspán, en el Caribe Norte, fronterizo con Honduras.

Pese a las labores de evacuación y a las recomendaciones de las autoridades, en el municipio de Bonanza en la zona conocida como triángulo  minero del país en el Caribe Norte, se reportó la muerte de dos mineros artesanales que quedaron soterrados cuando realizaban actividades mineras, también se reportó extraoficialmente otra persona ahogada en el río Coco fronterizo con Honduras al intentar cruzar el caudal.

Después del paso del huracán, las iglesias Morava y Católica en el Caribe Norte, han sido las primeras en llevar víveres a algunas comunidades afectadas y han lanzado el SOS al gobierno y a la sociedad nicaragüense para apoyar a estas familias que perdieron sus viviendas y enseres, principalmente en comunidades costeras o aledañas a ríos en territorios indígenas Miskitos y Mayagnas.

Por Nelson Rodríguez

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