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Productores que perdieron sus cosechas en el norte necesitan alimentos

Los productores de frijol y maíz, de los municipios de San Isidro, Matagalpa y Wiwilí, Jinotega, en el norte del país, expusieron en conferencia de prensa organizada por la Mesa Nacional para Gestión de  Riesgos, que perdieron más del 80 por ciento de sus cultivos debido al paso de los huracanes Iota y Eta, por lo cual ahora necesitan asistencia alimentaria.

Freddy Valle, del municipio de San Isidro, dijo que “la mayor preocupación en esta zona, son las afectaciones a la agricultura y la inseguridad alimentaria que se vive, porque se han quedado sin granos básicos”.

En el municipio de San Isidro, las comunidades más afectadas han sido San Andrés, el Bombo y el Llano de Boquerón, en donde fueron cultivadas unas 270 manzanas de frijol y maíz, pero se perdieron cerca del 90%, equivalentes a 243 manzanas.

Marlen Rodríguez, de la Unión de Cooperativas de Mujeres Agrícolas Las Brumas de Wiwilí, Jinotega, explicó que con el paso del huracán Eta, los cultivos en 140 manzanas de frijoles resultaron  dañados, pero eran recuperables, sin embargo con la llegada del huracán Iota, 60 manzanas quedaron enterradas.

También Miriam Rodríguez, de la  cooperativa Paz y Unidad, en comunidad El Maleconcito, Wiwilí, señaló que las familias  están pasando momentos muy difíciles por las afectaciones de los dos huracanes, agregó que “perdimos todo en la comunidad, lo que fue gallinas, cerdos, cosechas, tampoco tenemos agua estamos bebiendo agua contaminada”, dijo.

Las y los productores que comparecieron en la conferencia de prensa, mostraron granos de maíz  (con raíces) y frijoles dañados, como muestra de las afectaciones en la cosecha de dichos granos básicos.

En Wiwili, se reportaron 167 albergues colectivos y otras  mil 213 casas activas como albergues familiares, para un total de 4 mil 400 personas que fueron evacuadas en este municipio, por lo que todas estas personas necesitan como prioridad alimentos y agua, así como asistencia para reconstruir sus viviendas e iniciar una nueva vida.

Por Nahomi Ramírez

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